Emigrar a Canadá: la historia de dos jóvenes argentinos que viven en un campus universitario

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Apenas había comenzado el 2020 cuando Cielo viajó para emigrar a Canadá. Con 22 años, había vivido casi toda su vida en Buenos Aires y un tiempo en Inglaterra

Experiencias en Canadá
Experiencias en Canadá

Para poder reencontrarse y convivir con su pareja, decidió subirse al avión con las maletas listas y mudarse a la ciudad más grande del país: Toronto. En esta entrevista, nos cuenta cómo fue el proceso y cómo es su vida canadiense a un año y medio del aterrizaje.

¿Cómo llegaste a emigrar a Canadá?

Justo antes del comienzo de la pandemia, tuve la oportunidad de emigrar a Canadá. Me mudé a principios del 2020, exactamente el 2 de enero.

Mi novio ya estaba viviendo en Canadá, en Toronto, así que yo vine un poco a acoplarme a su plan. Él había viajado para Argentina a finales del 2019, en lo que son sus vacaciones de invierno, y me sumé al viaje de regreso.

Emigrar a Canadá
Cielo junto a su pareja

En Argentina, estudié Organización de Eventos. Es un rubro bastante amplio, lo podes aplicar en muchos lados. Por suerte, lo pude aplicar al emigrar a Canadá y conseguir trabajo en el mismo ámbito, aun en tiempos pandémicos. Eso estuvo muy bueno. 

Creo que a la hora de conseguir un empleo en Canadá depende mucho de qué estudiaste. Yo pude seguir trabajando de lo mío, pero también hay muchas personas que son profesionales pero se mudan y tienen que trabajar en otras cosas que no tienen nada que ver con sus estudios.

Mi primer trabajo después de emigrar a Canadá fue en una empresa de conferencias. Trabajan con eventos en distintas partes del mundo y cuando me contrataron yo ya estaba preparada para irme de viaje a Dubai, a Barcelona y a mil destinos más. Entonces llegó la pandemia y eso no pasó. Igualmente, pude trabajar con ellos realizando eventos virtuales. 

Unos meses después conseguí mi empleo actual, dentro de una empresa mexicana. Con el equipo vamos a ferias y a distintos eventos. Yo no soy la coordinadora de ir a 30 mercados, y todo en un contexto que no facilita la organización y asistencia a eventos presenciales.

¿Cómo fue el proceso administrativo para emigrar a Canadá?

Mi papá es inglés y yo tengo pasaporte británico. Esto me ayudó mucho ya que Canadá no tiene convenio de Working Holiday con Argentina, pero sí lo tenía con el Reino Unido.

Las posibilidades para postularse a una visa Working Holiday para emigrar a Canadá son otorgadas por sorteo. Uno se inscribe y van dando los cupos a quienes salen sorteados. En el convenio con el Reino Unido había 5000 cupos… y éramos 15 mil postulantes.

Empezó el proceso de selección, iban dando los cupos pero yo no quedaba. En medio de todo, los países realizaron negociaciones y el cupo se agrandó. Yo fui una de las últimas, pero al final pude entrar y comenzar a preparar mi documentación para solicitar el visado. Ganar el sorteo no es garantía de obtener la visa. El sorteo apenas te habilita a presentar tus papeles.

La documentación que solicitan es bastante básica y estándar para estos visados e incluye un certificado de antecedentes penales.

Con la Working Holiday británica pude emigrar a Canadá, residir y trabajar libremente por hasta dos años. El período se modifica según cada convenio entre países. Por ejemplo, sé que el convenio de Canadá con Italia es de solo seis meses. De Latinoamérica, el país que tiene este convenio es Chile.

Lo que sí diferencia y facilita un poco el proceso de emigrar a Canadá en forma permanente es que no es muy difícil que te den una residencia cumpliendo con algunos factores. Por ejemplo, trabajando durante un año en una de las empresas que se encuentran registradas en un listado especial. 

¿A dónde te mudaste en Toronto, Canadá?

Cuando me mudé, hacía ya tres años que mi novio vivía en Canadá. Hasta ese momento, él vivía en un cuarto dentro del campus de la universidad. Cuando empezamos a pensar en que yo también emigre, decidimos que viviríamos en unos departamentos más grandes que hay dentro de la universidad para familias.

Así fue y hoy vivimos en un complejo dentro del campus, con edificios que tienen departamentos completos disponibles para que estudiantes y personal de la universidad los puedan alquilar. 

Tienen muchos beneficios en comparación a un alquiler tradicional en Toronto. Uno de ellos es que traen los servicios incluidos. Internet y las telecomunicaciones en general son servicios muy, muy, caros acá. La línea de celular sale 80 dólares canadienses al mes. Además, la casa vino amueblada en su totalidad. Esto nos sirve un montón, porque cuando recién alquilamos no sabíamos si íbamos a quedarnos en Toronto más tiempo o mudarnos a otros lados de Canadá. Además, los alquileres en la ciudad suelen ser muy costosos y de esta forma ahorramos dinero.

Hay ciertos requisitos que debes cumplir para poder alquilarlos. Es necesario ser mayor de 21 años y estar estudiando en la universidad de forma full time. Pero, como ya mencioné, también los pueden alquilar personas que trabajen en la universidad, por ejemplo en el buffet o en seguridad del campus. También está habilitado para algunos estudiantes de posgrados.

Cuando uno piensa en vivir en un edificio universitario quizás se imagina algo más parecido a las películas, con fiestas todas las noches. Pero en mi edificio viven muchas familias, personas con hijos, es un ambiente muy tranquilo y variado. También aceptan vivir con animales, y nosotros vivimos con nuestra gata, Anís.

Poder alquilar este departamento en particular, y por supuesto hacerlo junto a mi pareja, me sirvió mucho económicamente. Toronto es una ciudad costosa. Con un sueldo, por más que ganes mucho, sigue siendo caro vivir. Es muy normal tener roomates y alquilar el depto con muchas personas, porque con un sueldo solo no alcanza. Tener dos sueldos hizo que todo sea más fácil y me puedo dar “lujos” como pedir comida una vez por semana o hacer cosas que estaba acostumbrada en Argentina.

¿Cómo es el día a día en Toronto, Canadá?

Me despierto y voy a trabajar. Vivo muy lejos de mi trabajo, en una parte que se llama North York y de ahí voy a Scarborough, que queda a unos 35 kilómetros. Dependiendo del transporte, me puedo demorar una o dos horas en llegar. La parte más compleja es que tengo que combinar cuatro transportes. 

Las redes de transporte público en Toronto están súper combinadas. El colectivo te deja adentro del subte y todo, pero es muy normal tener que hacer muchas combinaciones. Cuando salgo, en vez de tomar en cuenta una hora y media de viaje tengo que calcular dos horas, si falla uno o dos medios de transporte estoy bien, pero si fallan tres ya llego tarde. A veces, puedo calcular el tiempo para hacer tres transportes públicos y una parte del trayecto en bicicleta.

El colectivo también se maneja muy distinto acá que en Argentina. Si salís del área de Toronto es otro sistema y si tenes que combinar varias líneas quizás tienen diferentes precios entre sí.

El clima en Toronto es bastante intenso. O nieva y hacen 30 grados bajo cero, o hacen 33°C de térmica. Es cierto que hace mucho frío durante muchos meses, pero el verano en Toronto es húmedo y hace calor como en Argentina. En Vancouver o en otras áreas de Canadá es distinto. Es más estable durante el año. En Vancouver llueve mucho, acá no tanto.

Antes mencioné que es una ciudad costosa y que vivir con un único ingreso no siempre es sencillo. Pero lo que sí noté es que se aprecia mucho el trabajo de uno. Es muy normal que a los tres meses que estás trabajando te revean el sueldo y te den un aumento. Esto también se vincula a que en muchos casos el sueldo inicial es muy bajo, aún más si no tenés experiencia canadiense. Poder contar con alguna experiencia laboral en canadiense es muy importante para ellos.

Sobre la ciudad en sí, la verdad es que, en mi opinión, Toronto es una ciudad aburrida. No tiene mucho para hacer. Es muy grande, pero no tiene tantas cosas. Si te gusta el deporte podés ir a partidos de hockey sobre hielo o basquet. También está la CN Tower, una torre gigante a la que podés subir y disfrutar la vista de la ciudad.

Toronto no es Miami ni New York, no hay shoppings baratos o cosas de ese estilo. Cuando vine de turista la primera vez conocí todo lo que había que conocer. De todos modos, como me mudé justo antes de la pandemia tampoco pude conocer mucho de la vida nocturna u otras salidas. 

Sí, es muy lindo salir a los lagos. Hay mucha gente dueña de cottages. Hay lugares a tres horas para ir a esquiar en invierno. Muchos se van a los lagos a sus casas a disfrutar los fines de semana.

Y claro que aunque me encanta vivir en Toronto, extraño el sentido de familia, de compartir. Siento que cada persona es un mundo y está trabajando en lo suyo y no hay un sentido tan comunitario… aunque también puede ser que esté todavía sin encontrar mi grupo de pertenencia acá.

¿Qué te sorprendió de emigrar a Canadá?

Antes de emigrar a Canadá no tenía muchas expectativas del país ni de Toronto. No sabía bien qué esperar. Me topé con una ciudad súper multicultural, con muchas propuestas de distintas religiones, nacionalidades. Si querés encontrar un lugar argentino o de cualquier país podés encontrar comida cerca.

Hay mucha representación de todas las culturas que viven dentro del país. Acá ser extranjero es la norma, no lo raro. Hay gente de todos lados. Es una ciudad que está creciendo y está buscando gente joven que venga acá a trabajar. 

Es un poco el plan a nivel nacional, están buscando llegar a dos millones de nuevas personas en los próximos años que decidan emigrar a Canadá. Lo que en otros países quizás es raro acá es muy normal.

¿Volverías a tomar la decisión de emigrar a Canadá?

Sí, sin dudas. Volvería a hacerlo. Estoy acá con mi pareja y tenemos un proyecto de quedarnos o de ir para otro lado. Se me dio bien que pude conseguir la visa y ahora solicité una visa de pareja que se me habilitó después de vivir juntos un año y si me la otorgan puedo quedarme con él hasta que termine sus estudios. 

Mi consejo es que si les interesa emigrar a Canadá, busquen las oportunidades porque hay muchas. Aunque Argentina no tenga tantos convenios, se puede venir si queres hacer un posgrado o un curso. Esto te ayuda a venir y cuando terminas de estudiar te dan dos años de visado. Además, si conseguís un trabajo te podés quedar con residencia permanente. Otra opción es venir con una visa de pareja. 

Realmente hay muchas chances porque Canadá busca jóvenes profesionales. El país es enorme y buscan jóvenes que vengan y ayuden al país a crecer. La gran mayoría de las personas que residen hoy en Canadá son mayores de 40. También hay incentivos del gobierno para vivir en lugares que son super fríos y no tan habitados.

Toda la gente de Latinoamérica que conozco y pudo emigrar a Canadá lo hizo mediante posgrados. Hay soluciones, si uno quiere puede buscar las maneras. Obvio, hay algunas que cuestan más plata que otras, yo tuve la suerte de que la mía no fuera tan costosa.

Autor

Barbie Castoldi

De Bahía Blanca, Argentina. Buscadora serial de similitudes y diferencias entre cultural. Interesada por descubrir destinos y degustar sus mejores postres veganos.

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