«En Londres descubrí cosas nuevas sobre mí que en mi hábitat natural no me daba cuenta»

Andrés en un parque
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La vida de Andrés (29) en Buenos Aires, Argentina, tenía varias aristas: estudiaba Ciencias de la Comunicación en la UBA –ya se graduó-, trabajaba en políticas de prevención de la corrupción en un organismo estatal, era voluntario organizando una serie mensual de conciertos, estudiaba alemán y también percusión.

Sin embargo, Andrés tenía en su mente una idea que fue tomando forma, hasta que finalmente se materializó en julio del 2018: irse a vivir a otro país para “probar suerte y ganar perspectiva”, al mismo tiempo le interesaba cursar estudios de posgrado. Es así que empezó a buscar maestrías en Europa, dado que cuenta con la ciudadanía alemana.

“Quería irme a algún lugar en el que, llegado el caso de querer quedarme después de estudiar, tenga esa posibilidad”, aclara. Averiguó sobre programas en Reino Unido (en Londres y otras ciudades), Berlín, Madrid, Barcelona y en distintas ciudades de Holanda. Luego aplicó a tres maestrías de Reino Unido y dos en Holanda, y finalmente se decidió por la maestría en Gobernanza Global y Ética en UCL (University College London): la currícula, el prestigio de la universidad y el deseo de vivir en Londres fueron los principales motivos de dicha elección.

En esta nota conversamos con Andrés sobre cómo fueron sus primeros pasos en destino, cómo se manejó con el idioma y el alojamiento, de qué trabaja actualmente y qué es lo que más y menos le gusta de vivir en Reino Unido, entre otras cuestiones. Al finalizar la entrevista, no se pierdan la información que nos brinda sobre el estilo de vida –salario, gastos, comida, ocio- en Londres y cómo buscar trabajo.

Una bella postal en Londres.

 -¿Cómo fueron los preparativos antes de realizar el viaje?

-Al tener la ciudadanía europea, no tuve que hacer ningún trámite (ya que era antes del Brexit). Llegué con ropa, pasaporte, efectivo y algunas cositas de mi casa para hacer de mi nueva vivienda un lugar propio. Estando acá, el Gobierno lanzó el programa “EU settlement scheme” para que los europeos que residan en Reino Unido antes del Brexit pudieran quedarse.

Se aplicaba mediante una app y si tenías pruebas de residencia (en mi caso tenía una carta de la universidad de que era estudiante full-time presencial), te concedían el permiso para residir (no es exactamente residencia) casi de modo automático. Esto estuvo en vigencia hasta el 31 de diciembre de 2020.

-Apenas llegaste a destino, ¿cómo resolviste el tema del alojamiento?

En Londres es muy común compartir vivienda. Ya conocía en Argentina a otras dos personas con quienes iba a vivir que también estaban yendo a estudiar, así que alquilamos un Airbnb por diez días cuando llegamos. Aprovechamos ese tiempo para buscar vivienda definitiva para el año de la maestría. Miramos propiedades para alquilar por internet, en páginas como Zoopla Rightmove. Esas son las más comunes para buscar viviendas enteras, en caso de buscar cuartos en casas compartidas, la más popular probablemente es Spareroom.

Teníamos en claro cuáles eran las zonas que nos interesaban en relación con nuestras universidades y un presupuesto determinado, con esos filtros visitamos las casas. Tras haber visto alrededor de 10 encontramos lo que buscábamos. Tuvimos que hacer un depósito para sacarla del mercado mientras se firmaban los papeles y el día que dejamos el Airbnb pudimos mudarnos a la que fue nuestra casa por un año.

-¿Y cómo te manejás con el idioma?

-Siempre tuve facilidad con el inglés en el colegio secundario. Además trabajé 6 años como profesor de debate parlamentario en inglés en distintos colegios secundarios y usé el inglés como parte de mi experiencia laboral posterior en una compañía multinacional.

A lo que sí hay que acostumbrarse es a la multiplicidad de acentos, no solo de las muchas personas en Londres para las que el inglés no es su idioma nativo, sino también de todas las regiones del Reino Unido que pronuncian de formas muy variadas. El lado positivo es que los nativos están muy acostumbrados a escuchar distintas pronunciaciones en Londres, por lo que no es difícil que te entiendan si tu inglés no es el mejor.

-Además de tu experiencia de la maestría, estás trabajando en la actualidad ¿De qué se trata?

Al terminar la maestría, estuve tres meses y medio hasta encontrar trabajo, que en el momento pareció mucho pero en retrospectiva podría haber sido peor. Conseguí trabajo a través del portal GuardianJobs en una organización sin fines de lucro que nuclea y asesora a  empresas de distintos rubros en cuestiones de responsabilidad empresarial como sustentabilidad, economía circular, diversidad e inclusión, bienestar y relaciones con las comunidades.

Mi rol consiste en tareas de «business management» (diseño de procesos, análisis de datos y desarrollo de proyectos) y en manejar algunas cuentas, que implica asesorar empresas y conectarlas con recursos y expertos relevantes para las temáticas que trabajan.

-Muy interesante. ¿Qué más nos podés comentar acerca de tu trabajo?

-Al empezar en enero de 2020 estaba muy contento porque era una oficina muy linda, sobre el canal y a 30 minutos caminando de mi casa. Poco sabía que solo iría dos meses a la oficina antes de pasar a trabajar hasta el día de hoy desde casa. Estuve inteligente en llevarme el termo y el mate el último día de la oficina por si no volvíamos más. 

Trabajo 35 horas por semana, de 9 a 17 hs, aunque es común empezar un poco antes y terminar un poco después, sobre todo desde que se trabaja remoto. Al ser una organización sin fines de lucro que se especializa, entre otras cosas, en el bienestar y las condiciones laborales, el ambiente es muy amigable, todo el mundo está abierto a una charla y darte el apoyo que pueda ser necesario, sobre todo en cuestiones de salud mental y cuidados familiares durante la pandemia.

-Tal como comentaste recién, no podemos dejar de lado la pandemia ¿De qué forma impactó el coronavirus en tu vida diaria?

-Mi rol en el trabajo no se vio afectado, pero gran parte de la organización que desarrollaba programas de empleabilidad y educación presenciales se convirtió rápidamente en un punto de contacto con las organizaciones comunitarias y gobiernos locales para que las empresas puedan proveer apoyos necesarios, desde capacidades hasta dinero o alimentos.

Mi equipo, que maneja las cuentas de los miembros, no se vio tan afectado al principio. Pero tras unos meses, por el impacto económico de la pandemia sobre las empresas miembro, la organización debió reestructurarse y achicar muchos equipos. En lo que es mi rutina diaria cambió por completo, como la de la mayoría de las personas del planeta, pero estaba agradecido de tener trabajo y suficiente lugar en mi casa para trabajar cómodo.

-¿En qué aspectos sentís que te pudiste adaptar fácilmente a tu nuevo estilo de vida y en qué otros no tanto?  

-Me adapté rápidamente al poco manejo de efectivo, en algunos lugares ni siquiera es aceptado. Todo se maneja con tecnología contactless y con una misma tarjeta se puede pagar el súper, cualquier compra en persona u online y el transporte público. Se pueden pedir tarjetas por correo en apps de bancos virtuales.

Otro de los puntos importantes es que conocía gente más o menos cercana que vivía acá, y argentinos que habían pasado por lo mismo y estaban felices de compartir sus experiencias y recomendaciones. Londres es ciudad muy abierta, aunque quizás la apertura llega hasta una muy buena conversación. Todavía hay cierta barrera a que alguien te incorpore a su grupo de amistades o invite a alguien nuevo a su vida social. 

-¿Qué es lo que más y lo que menos te gusta de vivir en Londres? ¿Qué cosas nuevas experimentaste estando allá?

Lo que más me gusta es la ciudad, su infinitos barrios y parques, su oferta cultural pre-pandemia, y el encuentro constante con personas de todo el mundo con historias de vida tan distintas. El motivo por el que me vine -ganar perspectiva respecto de mi vida en Buenos Aires y entender qué cosas son importantes para mí en un estilo de vida- lo sigo disfrutando, sigo descubriendo cosas nuevas sobre mí estando acá que quizás en mi hábitat natural no me daba cuenta.

Lo que más cuesta es estar lejos de los afectos. La vida social que tengo con un año de estudio y uno de trabajo casi enteramente remoto nunca va a ser como la que construí durante 27 años en Argentina, ni voy a ver crecer a mis sobrinos desde cerca… Lo que también más me cuesta es que en el pico del invierno anochece a las 3:30 de la tarde, que te destruye el ánimo, aunque en el pico del verano anochece pasadas las 10 de la noche, eso sí que se aprovecha.

¿Qué es lo que deberían tener en cuenta quienes estén pensando en vivir allá?

Entre el Brexit y el coronavirus es un momento difícil para inmigrar al Reino Unido, ya que lo primero ha cambiado muchas reglas que todavía son nuevas y lo segundo hace que la entrada misma al país pueda cambiar de un día para el otro. Hoy debe ser difícil llegar a probar suerte, pero potencialmente más empresas auspicien visas de trabajo al no poder incorporar libremente ciudadanos europeos, lo cual también puede ampliar las posibilidades para profesionales fuera de Europa. Obviamente es necesario tener manejo cómodo del idioma y dependiendo el sector, algún examen o certificado de inglés puede sumar. Los estudios y experiencias laborales dependen demasiado del sector y lo que se busca.

Andrés concluye que irse de cualquier ciudad o país es un desarraigo, y como tal “conlleva costos emocionales”, pero también abre la puerta a “conocerse desde otro lado”. Y nos cierra con un dato más que interesante a tener en cuenta: un 37% de las personas que viven allí nacieron fuera del Reino Unido, “por lo que muchas personas, sobre todo gente joven, llegó hace no tanto a Londres, pasó por lo mismo que uno y está abierta a seguir conociendo gente, sus historias, y compartir sus propias recomendaciones”.

Cómo es el estilo de vida en Londres

Andrés nos comenta datos muy valiosos acerca del costo de vida, salario, la comida y el ocio.

  • Costo de vida y salario: “en Londres es mayor que en el resto del Reino Unido. A su vez, es común que el mismo puesto de trabajo en Londres tenga un salario mayor que si está ubicado fuera de la capital (conocido como «London weighting»). En Londres, el «living wage» (el sueldo para vivir, que es mayor que el sueldo mínimo) se estima en £10.85 la hora, un salario anual estimado de  £19,800, que quedaría en mano después de impuestos entre £1,400 y £1,500 por mes”. 
  • Gastos: “es común que un gran porcentaje de los ingresos se vaya en alquiler, que es muy caro en Londres, aunque obviamente depende de la ubicación, tamaño y calidad de lo que se alquile. Es una ciudad muy grande, de edificaciones en su gran mayoría bajas, con calles amplias y, por lo general, habitaciones relativamente amplias. Al costo de alquiler se le suelen sumar £100 mensuales entre impuestos y servicios: el impuesto municipal, gas, electricidad, agua e internet (¡pero quien alquila no paga expensas!)”.
  • Comida: “el supermercado es relativamente bastante barato, especialmente las cadenas de descuento como Lidl y Aldi, y hace rendir el sueldo. Por otra parte, comer afuera es bastante costoso. Comer en casa, bien y variado, haciendo compras en el súper, puede salir en promedio £2 al día, mientras que comer en un restaurante es raro que baje de al menos £15”.
  • Ocio: “en Londres es caro, pero la oferta es infinita y lo vale, la oferta cultural es lo que hace a esta ciudad (o al menos así era hasta la pandemia). Lo otro que hace a esta ciudad y no tiene ningún costo son su parques. El plan más común en primavera y verano (además de ir al pub, como todo el año) es hacer picnics en los múltiples, enormes y hermoso parques”.

Cómo buscar trabajo en Londres

Para búsquedas generales, Andrés nos comenta que los portales más populares son LinkedIn, GuardianJobsCVLibrary, entre otros más. Se debe postular con un CV y una “Cover Letter” (carta de presentación), resaltando tareas y logros pasados. También hay portales específicos para trabajos como diseño y bastantes agencias de reclutamiento. “En sectores como el financiero, tecnología o salud la oferta laboral es amplia, pero para trabajos ligados a las humanidades, aunque la oferta es de las más amplias del mundo, se compite con lo mejor de todo el mundo que se mudó acá por las oportunidades. Es sobre todo difícil sin experiencia previa en el Reino Unido, ya que no tienen tanto punto de referencia”, explica Andrés.

Andrés recomienda buscar trabajo desde el lugar de origen, para tener una idea de las ofertas disponibles y porque, de todos modos, el proceso de entrevistas es remoto. Sin embargo, aclara que un CV con una dirección y un teléfono de otro país “puede que se le preste menos atención, y estar acá ayuda a conocer gente y contactos, aunque llegar para buscar suerte puede ser demasiado costoso y puede tardar unos meses”. Depende mucho del sector, ya que hay algunos con mucha oferta laboral que contratan de afuera “sin problema”.

Autor

Jesica Rychter

Soy Licenciada en Ciencias de la Comunicación y periodista. Viajar y conocer nuevos destinos siempre fue mi motivación. Los atardeceres y los paisajes son mis postales preferidas.

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