Cómo es emigrar a Barcelona sin papeles: la experiencia de Juan Pablo

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Juan Pablo es argentino, tiene 30 años y en 2019 decidió emigrar a Barcelona con algunas variables que asustarían a muchos: sin papeles y sin fecha de regreso. 

Experiencias en España
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En esta entrevista para Vivir Afuera, nos cuenta cómo tomó esta decisión y cómo es su vida ahora, un año y ocho meses después de haber viajado de Argentina a España.

¿Cómo tomaste la decisión de emigrar a Barcelona? 

En 2018 había viajado por Europa durante tres meses. El principal objetivo de ese viaje era conocer Anguiano, el pueblo de mi bisabuela en la provincia española de La Rioja. Pagar ese viaje no fue sencillo, lo pude hacer porque decidí gastarme toda la indemnización que recibí después de cinco años de trabajo en call center. Si no hubiera tenido ese dinero, creo que lo económico nunca me habría permitido realizar ese viaje.

Cuando volví, estaba convencido de que quería vivir un tiempo afuera. Ahora me faltaba decidir cómo iba a hacerlo sin tener una ciudadanía europea.

En la misma época, me reencontré con Julia. Nosotros habíamos salido por un tiempo, a los 17 o 18 años. Habían pasado más de 10 años desde ese momento. Nos reencontramos y volvimos a salir. Ella me contó que ya tenía decidido emigrar a Barcelona. Una amiga muy cercana de ella vivía allí y Julia ya tenía el pasaje en mano.

Julia tiene la ciudadanía italiana y me ofreció que vaya con ella. Para que yo pudiera ingresar y vivir legalmente en España, teníamos que registrarnos como “pareja de hecho”. De esa manera, logré obtener mi TIE (Tarjeta de identificación de extranjero) por ser familiar de un comunitario. Es decir, dependiendo legalmente de ella.

En febrero de 2019, Julia voló para emigrar a Barcelona. A mediados de octubre, con muy pocos ahorros, llegó mi turno. Tenía dudas y miedos, pero estaba seguro de que quería vivir la aventura con ella.

¿Cómo fue el proceso hasta emigrar a Barcelona?

La familia estaba muy densa con que me iba. Fue duro sí, pero sentí que faltó un poquito de «Es lo que quiere Pepe, está bien que se vaya» y sobró el «Ay pobre. Se va, sin papeles, lo vamos a extrañar» y esas cosas. 

Pero, por mi parte, el proceso hasta emigrar a Barcelona fue estar pendiente todos los días de los vuelos para sacar un pasaje y venir cuanto antes. En Argentina no me sentía nada contento, sin pareja, sin un buen trabajo, viviendo en lo de familiares para ahorrar en el alquiler.

Viajé a Madrid desde Ezeiza, llegué y pasé un día con mis abuelos, que estaban de viaje y volvían justo al día siguiente a Buenos Aires. Desde Madrid, tomé el último bus para finalmente emigrar a Barcelona.

Llegué el 17 de octubre, con un jetlag y cansancio acumulado sumado a los nervios de volver a tener pareja después de 8 meses de no vernos, pero feliz.

¿Y la primera etapa viviendo allí?

Desde la primera semana, salí a recorrer Barcelona en modo turista pero con los currículums bajo el brazo. Mandé muchísimos CVs por internet también, pero todas las respuestas eran «sin papeles no». En diciembre de 2019, logré conseguir empleo en el bar de un club de Pádel.

Cómo es emigrar a Barcelona sin papeles
Cómo es emigrar a Barcelona sin papeles: la experiencia de Juan Pablo

En cuanto a trámites, debo admitir que Julia es muy dotada y yo soy muy limitado. Me ayudó mucho sacando información del grupo “Argentinos en Barcelona» por Facebook. Empezamos primero con el empadronamiento, eso te da acceso básico a salud y es el puntapié para cualquier trámite.

Luego, tuvimos turno con la notaria que nos hizo el trámite de pareja de hecho. Para que sea válido, debíamos demostrar que llevábamos más de dos años de relación, así que mostramos una foto de cuando salimos a los 18, ¡la única foto que teníamos de esos años!

Al mes, llegó la confirmación de la Generalitat de Catalunya por la pareja de hecho. En ese momento, empezamos a buscar turno para mi número de NIE y así poder tener mi TIE. El proceso era muy engorroso, había que llamar a primera hora y esperar que alguna de todas las citas no estuvieran ocupadas. Logré obtener la cita y me dieron un turno para marzo o abril, no recuerdo bien porque llegó la pandemia.

Los turnos se suspendieron y se nos suspendió todo. La vida, el ocio, la fiesta constante de vivir en una ciudad nueva. Se intensificó la falta de trabajo porque estaba en una situación «irregular» por tener los trámites en marcha. Pero el lado bueno de la pandemia fue que los trámites que se hacían personalmente pasaron a ser telemáticos, y eso agilizó mucho el proceso una vez que se retomaron las actividades.

A principios de junio del 2020 obtuve mi número de NIE y mi TIE física, pasé a estar en situación regular y contar con todos los beneficios que eso trae. Pude acceder a un trabajo en regla, salud pública y la posibilidad de viajar por toda la Unión Europea.

Si tengo que responder que fue lo más difícil, diría que fue la incertidumbre y la falta de ingresos mientras mis papeles estaban en trámite.

¿Cómo es tu vida en Barcelona?

Vivo con Julia, con quien tenemos una relación de pareja abierta. Queremos siempre respetar que somos seres libres e independientes que decidimos qué momentos compartir y qué momentos no. 

Compartimos piso (como la mayoría de las personas en Barcelona) con Ana, que es amiga de Julia hace mil años, y Juan, su pareja. Los cuatro somos argentinos, hacemos asado en casa, tomamos mate, comemos milanesa y miramos o escuchamos medios argentinos.

Trabajo en el mismo bar que me acogió sin papeles en diciembre de 2019, pero ahora como encargado de un local de pizzas, empanadas y milanesas.

En tiempos libres de COVID, nos juntamos con amigos de acá (la mayoría de Argentina) para ir a las playas de la Costa Brava con un auto alquilado. Por la noche, siempre terminamos tomando cerveza en alguna plaza o el paseo del Born. Solemos ir a un montecito que hay cerca de casa a ver el atardecer. En verano, y sin pandemia, es todo mucho más lindo y alegre.

El clima es muy caluroso en verano, pero con poca humedad. Lo bueno del verano es que tenés el mar a 15 minutos en bici. Lo malo es trabajar con tanto calor.  El clima en invierno es bien frío, pero la ciudad está más tranquila, no está repleta de turistas y eso está bueno cuando vivís acá.

Los costos son caros. Es una de las ciudades más populares y concurridas, pero también los sueldos son dignos y te da cierto margen. Yo no pude ahorrar, pero no me limité en absolutamente nada. Pude viajar varias veces y vivimos en una casa muy linda y espaciosa, que cualquiera que viene a visitarnos nos dice que estamos demasiado bien con este piso.

Índice yerba: 2.85€ el medio kilo.

¿Qué diferencias con Argentina notaste al emigrar a Barcelona?

Siento que hay un poco más de respeto por el otro que en Argentina. En la calle, por ejemplo, el auto te deja pasar si no hay semáforo. No vivimos con el miedo a que te puedan robar, o, por ejemplo, mi pareja se vuelve sola sin tener que mandar el típico mensaje de «llegue».

También, hay un poco de discriminación del típico «españolito» hacia el extranjero. Pero es más en otras ciudades, Barcelona es bastante cosmopolita y liberal.

El catalán también es un cambio. Puedo entender bastante cuando me hablan, pero responder en catalán se me hace imposible.

¿Visitaste otros lugares de España?

Me traje mi bici de Argentina y fui por toda Barcelona. Montjuic, Tibidabo, Park Guell. Fui a la Casa Batlló, a la Sagrada Familia, recorrí en auto la Costa Brava.

Habitualmente vamos en tren a la playa de Castelldefels. Dos veces más pude ir al pueblo de mi bisabuela en la Rioja, también fui a Andorra, País Vasco y ahora me voy a Sevilla por cinco días. Con una pareja amiga fuimos en un viaje de cuatro días en auto a Perpignan, el límite entre Francia y España.

La idea es seguir viajando pero las vacaciones voy a guardarlas para ir a Argentina en las fiestas. Se extrañan los amigos, la familia, caminar por el barrio, ir a ver a Vélez a la cancha. Son cosas que desde el primer día estuve dispuesto a extrañar para vivir esta experiencia, pero Argentina es irremplazable.

¿Volverías a tomar la decisión de emigrar a Barcelona?

Sí, volvería a emigrar a Barcelona. Tengo mayor estabilidad y es una edad clave para viajar y recorrer, aprovechando que no tengo hijes.

Tengo muchos consejos para dar a quienes quieran emigrar a Barcelona, pero creo que cada uno debe vivir su propia experiencia. Lo único que aconsejo es sacrificio, ganas y desear profundamente lo que uno quiere para ser feliz…  «tarda en llegar, y al final, hay recompensa».

Autor

Barbie Castoldi

De Bahía Blanca, Argentina. Buscadora serial de similitudes y diferencias entre cultural. Interesada por descubrir destinos y degustar sus mejores postres veganos.

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