“Amo de Bruselas la seguridad y la calidez de la gente”

cecilia pagola en un barquito
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Cecilia Pagola (38) se mudó de Argentina a Bruselas (Bélgica) en el 2010 por amor. Su vida en La Plata, arraigada a su familia, a sus estudios de derecho y a su trabajo como empleada del rectorado de la Universidad de dicha ciudad, dio un giro inesperado que lo cambió todo: en unas vacaciones en Brasil conoció a un belga. Tuvo un “romance de verano”, pasaron 6 meses sin verse pero siempre siguieron en contacto.

Tras un año y medio de idas y vueltas, tomaron la decisión de vivir juntos y apostar al amor. “Yo quería explorar, hacer una experiencia nueva y tener pasaporte italiano me facilitó mucho las cosas. Como él trabaja en Bélgica en el mundo de la música, de forma profesional y es un trabajo seguro, entonces decidí instalarme allá”, explica. 

De Buenos Aires a Bruselas por amor: conoce la aventura de esta joven argentina emigrando a Bélgica

Con dos valijas de ropa y efectivo, partió a Bruselas en busca de una nueva aventura. En esta nota conversamos con ella, quien en la actualidad vive con su esposo e hija y se desempeña en el área cultural de la Embajada Argentina en Bélgica. Al final de la entrevista, Cecilia nos comparte información clave sobre cómo es el país, el estilo de vida y sitios para alquilar y encontrar trabajo.  

¿Cómo fueron tus primeros pasos en el destino y qué te costó más en la adaptación inicial?

En cuanto al alojamiento, viví con el que ahora es mi esposo en una casa compartida. Son casas viejas, por lo general es una habitación por persona. Lo que me costó en la adaptación inicial es que no hablaba casi nada de francés. Yo tenía una base de inglés, pero si uno quiere conocer realmente a belgas locales tiene que aprender uno de los dos idiomas oficiales: el francés y el neerlandés.

A mí me pasó de estar en lugares donde éramos como 10 y yo era la única que no hablaba francés de manera fluida, me la pasaba como mirando un partido de ping pong. En ese sentido me sirvió mucho estar en una casa compartida donde todos hablaban francés (entendían español, pero yo tenía que aprender a pedir “pasame un tenedor” o “alguien quiere algo de una panadería”).

Ese idioma fue el que más me sirvió y me permitió socializar, tener una vida independiente. De hecho, estudié Mediación y Cooperación al Desarrollo gracias a que estudié francés: me anoté a un curso y salí a la calle básicamente. Después también aprendí un poco de neerlandés porque me encanta hablar, lo practiqué mucho menos pero si hoy me hablan en neerlandés lo entiendo completamente.

-¿Cómo es el trato con la gente?

La gente es súper amable, si hay algo que caracteriza a los belgas es que son muy cálidos. No a lo italiano o español de tocarte, besarte, abrazarte; de hecho la gente se sentía apabullada cuando era la tercera vez que los veía y como había buena onda yo tendía a tirar la manito para abrazar con el saludo, muy a lo argentino. Con el tiempo nos fuimos conociendo y yo aprendí a bajar un poquito la efusividad y ellos sabían que ahí venía Ceci, ´la que da abrazos´. Pero en general los belgas son amorosos.

¿Cómo fue que conseguiste el trabajo en la Embajada y cuál es tu rol?

El puesto lo publicaron en la web y me enteré por una chica belga conocida que tenía un amigo que trabajaba en la embajada. Fue en el 2015, apliqué a la entrevista y me llamaron. Primero comencé como secretaria para dar una mano en política y derechos humanos. Como es un pequeño equipo, todo el mundo colabora en los proyectos en general y yo apoyaba al sector de cultura cuando había más flujo de trabajo.

En un momento se dio la posibilidad de ocuparme de la parte de cultura y dije que sí porque me encanta y apasiona. Mi trabajo consiste en difundir y promover la cultura argentina en el exterior.

¿Cómo era tu rutina diaria de trabajo antes de la pandemia?

Para llegar hasta allá uso la bicicleta, es el medio de transporte oficial. Como Bruselas es una ciudad con muchas subidas y bajadas, ahora tengo una bici eléctrica. Trabajo de 9 a 17 hs., a veces más porque la parte de cultura tiene eventos después de las 18 horas (a las 22 suele ser el horario de cierre).

Cuando llego a la embajada tengo mi mate en la oficina, somos varios tomando mate. Está muy bueno porque trabajo con diplomáticos argentinos, belgas  francófonos y neerlandófonos, españoles, colombianos, portugueses… es hermoso, hay gente diferente de todas las edades. También he ido al consulado –donde se hacen pasaportes, certificados de nacimiento y demás- para hablar con mis colegas y descubrí que la comunidad argentina en Bélgica es hermosa, súper solidaria, muy amable. Estoy muy contenta de trabajar en la embajada.

¿Qué es lo que más y lo que menos te gusta de vivir en Bélgica?

Bruselas, Bélgica
Foto de Petar Starčević en Pexels

Lo que más me gusta de vivir acá es que la gente es hermosa, después de 10 años tengo un grupo hermoso de amigos y amigas de distintas nacionalidades, me supe conquistar amistades a lo argentino con abrazos y besos. Amo de Bruselas la seguridad y la calidez de la gente, además de las papas fritas, la cerveza y el chocolate.

Por darte un ejemplo, mi nena va con la bicicleta sin ruedas hasta la escuela que nos queda a 6 cuadras y sé que ella cuando va a cruzar la calle, aunque mire para todos lados, los autos van a frenar. Si estamos en los juegos en Bruselas, sé que mi nena se puede ir un poco más lejos y que no le va a pasar nada. Yo vuelvo caminando sola a mi casa, no importa la hora y no estoy perseguida de que me va a pasar algo, parece loco pero a mí en Argentina esto no me pasaba.

Lo que menos me gusta de Bélgica es el clima: en gran parte del año es gris, lluvioso y frío. Pero cuando hay sol el país cambia, toda la gente sale a la calle. Mi gran consejo es que toda la gente que venga a Bélgica a vivir o a pasear es que, en donde haya una gota de sol, aproveche a salir porque no se da tan seguido. Lo otro que no me gusta es que estoy lejos de mi familia y los extraño mucho.

¿De qué forma impactó el coronavirus en tu vida y en la de la gente?

En lo que es trabajo y rutina diaria, desde marzo cerraron las escuelas y el teletrabajo se convirtió en obligatorio. Estamos en confinamiento, cerró todo menos los comercios esenciales (farmacias, supermercados) y museos que funcionan con turno. Está muy difícil la situación ahora, conozco chicos que trabajaban como mozos en un bar y están sin laburo.

Al territorio belga no está permitido viajar excepto que seas residente, diplomático o que haya una razón humanitaria, lo mismo para salir. Ahora estoy en Argentina, vine a visitar a mi familia después de 3 años que no venía y me costó un montón porque tuve que presentar para salir y para ingresar a mi país un millón de papeles. Pero estoy de acuerdo, lo volvería a hacer. Que nos exijan un PCR obligatorio a todos hace que en el avión uno se sienta un poco más “seguro”.

¿Qué recomendaciones podrías darle a quienes estén considerando irse a vivir a Bélgica?

En el país de origen conviene hacer certificados de nacimiento (recomiendo apostillarlo) y traducciones de diplomas, depende de lo que cada uno quiere hacer. Antes de llegar a destino recomendaría que vayan con los papeles en regla, sobre todo hoy por hoy. El que vaya con trabajo con visa de trabajo, el que vaya con estudio con visa de estudio, y el que vaya a probar suerte que venga con pasaporte de la comunidad europea.

Irse sin papeles hoy a Europa o al menos a Bélgica es arriesgarse a vivir en una precariedad muy grande, y lo que tiene de bueno Bélgica -como muchos otros países del Norte- es que si uno hace las cosas dentro de las reglas tiene un montón de ayuda por parte del Estado (seguro de desempleo, si no tenés alojamiento te ayudan a encontrar una habitación). Si se hace las cosas dentro del sistema hay posibilidades. Una vez que uno llega a Bélgica, es importante registrarse en las comunas y presentar los papeles.

De todas formas, hoy por hoy las cosas no están como antes (me voy de viaje, pruebo suerte y viajo de un país a otro). Ahora, para ingresar al país hay que hacer 10 días de cuarentena obligatoria, sino son 2 y un PCR, porque está todo cerrado. Este no es el momento para viajar. Pero si imaginamos un mundo sin pandemia, la época más adecuada del año para venir es a partir de mayo, que es la primavera y la vida se mueve un poco más. El año académico es de septiembre a junio. Mayo es un buen momento si uno necesita acomodarse porque tiene todo el verano.

¿Cómo es vivir en Bruselas?

Foto de Paul Deetman en Pexels

Cecilia nos comenta cómo es vivir en este país europeo y nos aporta datos muy valiosos sobre el estilo de vida.

  • Idioma: “Bélgica está dividida en tres regiones: la parte sur (Valonia) que es francófona, la del norte (Flandes) que se habla neerlandés y la parte más cercana a Luxemburgo y la frontera con Alemania está la comunidad germanófona. Bruselas es un caso particular: es una ciudad muy cosmopolita, sede de la Unión Europea en la que funcionan todas las instituciones. Uno va caminando por la calle y en 100 metros se encuentra con 190 nacionalidades diferentes, es impresionante”.
  • Idioma en el trabajo: “En empresas multinacionales se necesita inglés, en las instituciones francés y neerlandés y si uno va de turista la gente te ayuda”.
  • Curso de idioma: “El curso de francés lo hice en la Universidad Flamenca de Bruselas (VUB), ahí dan cursos de todos los idiomas. Recomendaría que antes de irse tomen un par de clases de francés básico para defenderse”.
  • Alquiler: “En casas compartidas hay que contar con 450, 500 euros. Incluyen los impuestos básicos (agua, luz, gas e internet). Si uno va en familia y alquila un departamento con 2 habitaciones para dormir, arranca en los 800/900 euros sin impuestos. Para alquilar recomiendo los grupos de Facebook (´Argentinos en Bélgica´, ´Argentinos en Bruselas´, ´Argentinos en Gante´, etc.) y hay un grupo de Facebook que se llama ´Bruxelles à Louer (bouche à oreilles)´ para los que van a Bruselas a compartir casas y alquilar departamentos. Después hay inmobiliarias, pero si uno recién llega, excepto que vaya con trabajo y un recibo de sueldo, no se los recomiendo”. 
  • Comida: “Por día se puede gastar 10 euros yendo al súper o un poco menos si uno es gasolero”.
  • Transporte: “Bélgica está bien conectado en general, hay muchos trenes para conectarse de una ciudad a otra. El transporte interurbano en Bruselas funciona bastante bien. En las otras ciudades del país funciona bien, pero en los pueblitos pasa un autobús cada tanto”.
  • Sueldo: “Si uno va solo y es joven, quizá con 800 euros ´zafa´. Más barato es si se va más lejos, afuera de la ciudad o a un pueblo. Como base, se necesitan 1000 euros”.  
  • Trabajo: “Todo trabajo es respetado. Por el contexto, los enfermeros seguramente encuentren más trabajo. Conozco arquitectos que les va muy bien, abogados no recomendaría excepto que hagan un posgrado porque no se puede ejercer el derecho (lo que me pasó a mí, por eso hice el curso de Mediación y Cooperación al desarrollo en Bélgica). Lo que son las ciencias duras hay movilidad, pero después uno puede laburar de lo que tiene ganas.  

    Una vez que uno está inscripto en la comuna (primero debe encontrar dónde vivir), puede inscribirse en Actiris para buscar trabajo en la parte francófona y en VDAB para la parte neerlandófona. Ahora existe también Orientaeuro, ayudan a la búsqueda de empleo para latinos residentes en Bruselas. También hay agencias especializadas en búsqueda de empleo, se va a la entrevista con CV y los consejeros te orientan en función de tu perfil.

    Para conseguir un petit job (trabajos en locales comerciales, casas de comida, bares, como baby sitter, etc.) uno se presenta con el CV y menciona si habla o no el idioma. En general –excepto la pandemia- se requiere todo el tiempo”.  
  • A qué ciudad ir: “A mí me gusta mucho Bruselas, Gante, Amberes, Mons, Namur. Brujas no lo recomiendo, yo sé que todos los argentinos que viajan quieren ir a Brujas. Para mí, más de 10 de la mañana a las 5 de la tarde para tachar de la lista, no lo vale. Los belgas se ríen, dicen que en Brujas después de las 6 de la tarde salen los zombis porque no hay nada ni nadie. En arquitectura, vida e historia Gante y Amberes son ciudades que están al lado de esa y valen la pena ir. En Namur hay un castillo en la colina con vista al río que es precioso”.

Autor

Jesica Rychter

Soy Licenciada en Ciencias de la Comunicación y periodista. Viajar y conocer nuevos destinos siempre fue mi motivación. Los atardeceres y los paisajes son mis postales preferidas.

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